Se supone (importante no pasar a la ligera esas dos palabras en esta frase) que el arte es un ámbito de libertad, lo que querría decir que solo debería ser condicionado o guiado por el artista. En consecuencia el artista no debiera ser ingenuo, sino que debería ser consciente y entender las fuerzas que rodean sus actos ...y dentro de sus actos. Se supone que tenemos que aprender de algún modo arte para no ser ingenuos sobre nuestra propia creación, para saber cuando estamos haciendo algo que responde a intereses externos o no, cuando estamos elaborando ideas ya trabajadas, cuando...
Supongamos ahora que ya no somos tan ingenuos. Luego de aprender, es decir, durante la práctica, cual se supone que es nuestro deber (si hay alguno)?
-Hacer solo aquel arte que refleje nuestros conocimientos y nuestra posición en un momento de la historia del arte, ya sea para sostener o contradecir la línea de ideas asumidas?
-Hacer cualquier tipo de arte, sea este exelso o meramente práctico, sea desde un planteo vanguardístico o mirando al pasado, mainstream o outsider (under? eso existe?) pero al menos en una forma particular que refleje una calidad de factura, una ética y una inteligencia respecto a si mismo, al acto de creación, al sistema y todo lo relacionado?
-Hacer cualquier tipo de arte (exelso, práctico, decorativo, banal, ridiculamente vanguardístico o modísticamente retro y todo lo que se les ocurra) y de cualquier modo (sin ningún control de calidad ni ninguna línea de ideas de ningún tipo, sin plantearse una ética sobre su práctica, talvez buscar un nicho económico y nada más, hacer por hacer)?
Si su respuesta fue SI a la primer pregunta, entonces probablemente usted es un artista académico que desprecia el arte popular y su contexto, o es un artista popular que rechaza el encamisado del arte académico o su contexto. Si su respuesta fue SI a la segunda, talvez usted sea un artista académico o popular, pero lo que realmente le importa es intentar marcar una diferencia en lo que sea que haga, buscando dar un punto de vista personal que tome distancia de las producciones "enlatadas" para aportar a una discusión entre subjetividades. Si respondió afirmativamente a la tercera, las probabilidades indican que su mente está desordenada, talvez a partir de haber atravesado varios años de su vida consumiendo drogas duras, o que talvez su mente ya estaba perdida antes de que usted estudiara arte o comenzara a tomar drogas. Perdón, no resistí la tentación de escribir una broma... lo que debería haber escrito es "si usted respondió afirmativamente a la tercera, probablemente no se preocupe usted por ninguna regla de calidad y solo desee conseguirse una vida haciendo lo que sea que lo lleve a sus metas mientras sea divertido, pero posiblemente no se encuentre muy involucrado emocionalmente con su trabajo ni le interese involucrarse, o no sepa lo que la calidad es, o sus metas no estén verdaderamente relacionadas con el arte, su historia y su mundo".
Por supuesto, en esas preguntas-respuestas solo estoy divirtiéndome mientras soy retórico, puesto que la relatividad desmantela conceptos como "marcar una diferencia", "calidad", "estar emocionalmente involucrado" e incluso "académico" o "popular". La historia muestra ejemplos que podría complicar la diferencia entre estos últimos, pero un ejemplo al que me siento cercano es el de la otorgación del doctorado a García Marquez.
Lo mismo sucede con conceptos como "poética" o "experiencia estética", pero trataré de darles uso de forma no absoluta para seguir:
La poética, supongamos, es un cierto tipo de relación entre conceptos y la forma en que ellos se presentan a un observador. Este "cierto tipo de relación" es (otra vez, supuestamente), aquel particular que despierta la experiencia estética. Eso significa que si usted se expone a algo poético, inevitablemente disfrutará una experiencia estética, y si usted sufre una experiencia estética, no deberían haber dudas: usted debe estar en presencia de la poética.
Pero aquí viene la relatividad en nuestra ayuda, puesto que la poética en un momento postmoderno parece ser una relación bastante compleja. Eso significa que la relación en cuestión no es (como la modernidad planteaba) una relación absoluta y reproducible entre los conceptos-formas frente a nosotros y solo entre ellos, sino una relación entre la relación entre esos conceptos y aquellos internos a nosotros (memoria, emociones, contexto, experiencia previa, historias internas, etc.). No estamos entonces fuera de la poética sino hondamente dentro. Entonces, cuando creo que en algo hay poética, alguien, otra persona, puede estar completamente en desacuerdo, y para que entienda lo que la poética es para mi probablemente deba explicarle aquellas relaciones que encuentro en lo que percibo. Pero incluso a ese punto podemos estar en desacuerdo.
En fin, cualquier cosa puede ser poética, tal que depende de quien somos en ese específico momento. Termina siendo un problema de auto-percepción. Y como la percepción no es transferible, tampoco lo es la poética ni la experiencia estética.
Eso permite un montón de posibilidades, ninguna mejor que la otra, solo diferentes. Es posible para un artista instruido encontrar sus experiencias estéticas en un arte obscuro para los no iniciados porque talvez "siente" su separación de cualquier otro tipo de experiencia conocida. Puede suceder que dicho artista deje de "buscar" algo más una vez que sienta que el sentimiento de poética que busca ya no desaparecerá, parándose fuera de la dictadura de la novedad. Pero también puede ser posible para el mismo creador encontrar poética en creaciones populares no tan obscuras ni cerradas a pequeñas élites intelectuales si quiere y enfrenta el trabajo de buscar dentro de ese ámbito algo a desarrollar transformable en algo diferente a cualquier otra experiencia conocida (otra vez, sus propias experiencias).
Es posible también que un artista no instruido sea capaz de encontrar poética en cualquier cosa, pues para el cualquier cosa puede ser diferente a lo que conoce, si conoce poco. Por eso comunmente despreciamos las creaciones tempranas de estudiantes, olvidando que a menudo los profesores tomaron conceptos de sus estudiantes que "no fueron lo suficientemente inteligentes para darse cuenta de la joya que tenian en sus manos", algo que en última instancia determina la eficacia de la no ingenuidad. Y por supuesto, la historia muestra muchos ejemplos de artistas buscando por lo extraño, por una nueva percepción, en culturas distantes.
Pero... detengámonos. Hacia donde voy entre tanto balbuceo? Es en escapar o no a la "dictadura de la novedad" o a la "monotonía de lo conocido" donde radica la importancia del arte? Posiblemente ese escapismo sea dictado desde fuera del acto de creación, desde un sistema generado alrededor del arte algunas centurias atrás, desde una óptica generalizadora que vió cada creación en relación con un corpus sistemático universalista y no en relación con microsistemas puntuales. El escapismo del dogma es escapismo desde la repetición respecto de un supuesto todo homogeneo, como si un creador en Berlín fuera lo mismo que un creador en Paso de los Toros, y se sostenía en una mirada que consideraba que el arte está en constante evolución que, otra vez, da mejoras ante lo que antes fue una mejora pero ahora no es mejor que lo que antes era mejor que... Pero talvez no hay evolución sino simplemente cambio tras cambio. Posiblemente lo que importa es qué hacemos con el arte, no si estamos parados en la ola al final del tiempo. quizás el arte es solo un lugar donde sencillamente podemos ser libres de incluso ese condicionamiento, y donde podemos ser sinceros acerca de nosotros mismos, acerca de lo que disfrutamos y pensamos, e incluso, poner en la creación nuestras dudas y nuestras fés. Esas últimas palabras pueden sonar un tanto románticas, así que quitémosle un poco del romanticismo y digamos "fuera de registro" que una cosa es ser sincero con uno mismo a pesar de ser indescifrable para los demás, y otra muy distinta suponer que es posible ser transparente a través del acto persuasivo y cuasi retórico del planteo estético.
Digamos por último que en estos tiempos que corren los "deber ser" del arte se desgranan, y es posible al menos elegir crear por los medios que simplemente disfrutemos más, o que el mejor arte a hacer es aquel que personalmente necesitamos traer a la vida porque no lo vemos alrededor y siempre lo extrañamos, sin importar nada más, puesto que al menos desde ese camino es posiblemente potenciada la generación de lenguaje.